Génesis 37:20-38:1

Génesis 37:20-36

Al finalizar nuestro programa anterior interrumpimos el relato cuando José, que había sido enviado por su padre pare recabar noticias de sus hermanos, que apacentaban sus rebaños muy lejos de la casa, pudo al fin localizarles después de un largo viaje. Ellos le vieron llegar y, mientras se acercaba, expresaron otra vez su odio y comenzaron a conspirar para librarse de él.

Génesis 37:1-19

Al reanudar la historia de la línea de descendencia de Abraham, Isaac y Jacob, llegamos en el relato a la cuarta personalidad destacada de esta última parte del libro del Génesis. De aquí en adelante y hasta el final del libro, José será la figura central, aunque aún estamos considerando el tema de la familia de Jacob. Se dedican más capítulos a José que a Abraham o Isaac o a cualquier otro personaje.

Génesis 37:1-19

Génesis 36:1-43

Este capítulo está totalmente dedicado al tema de la familia de Esaú, que se convirtió en la nación de Edom. Aunque esta exposición pueda no resultar interesante para el lector medio, constituye un buen estudio para quienes deseen llevar a cabo un seguimiento detallado de ciertos nombres y de los pueblos que de ellos se originaron.

Génesis 36:1-43

Génesis 35:1-29

Después de haber estudiado el capítulo 34, podría pensarse que nos hemos apresurado demasiado al anunciar un cambio en la vida de Jacob. En realidad, por lo que hemos visto en dicho capítulo, no podemos detectar en su vida un cambio demasiado apreciable.

Génesis 35:1-29

Génesis 34:1-31

El capítulo anterior terminaba con la reconciliación y despedida de Jacob y Esaú. Jacob prosiguió su viaje hasta llegar a Siquem. Allí, frente a la ciudad, acampó y compró la finca donde había plantado su tienda. A la luz de los hechos que ocurrirían, un escándalo y un suceso trágico, podemos considerar que cometió un grave error al establecerse en aquel lugar. El capítulo 34 nos relata que Dina, la hija de Jacob y Lea, fue deshonrada por Siquem, hijo de Hamor heveo.

Génesis 34:1-31

Génesis 33:1-20

En el capítulo anterior, el relato Bíblico nos llevó a examinar el encuentro entre Dios y Jacob, que fue el momento culminante en la vida de Jacob. Durante aquella noche, un hombre luchó con él. Más exactamente, fue el hombre el que luchó y no Jacob. El patriarca no estaba precisamente buscando con quién luchar. Acababa de dejar a sus espaldas a su tío Labán, de cuyo aprecio no gozaba y frente a él, se acercaba su hermano Esaú.