El secreto del conejo

En el bosque estaban preocupados porque los pequeños no querían comer bien, solo querían miel. Entonces algunos amiguitos recordaron al conejo Rubí, que era bueno cosechando vegetales y conocía buenas recetas. Lo llamaron y llegó contento, luego invitó a los pequeños al sembradío y los puso a sembrar semillas, cosechar, recoger los frutos que ya estaban maduros y finalmente fueron a la cocina. Allí, los enseñó a preparar unas ricas recetas de ensaladas, cremas, sopas... Los pequeños aprendieron el valor de la siembra y la cosecha y lo importante de la preparación de los alimentos para su salud.