Era una mañana muy soleada y fresca a pesar de ese sol tan radiante. Pedrito aún permanecía en su habitación, acostado en su cama, estaba profundamente concentrado en su teléfono, jugando, entretenido, ansioso en superar los niveles de su juego favorito; olvidando que estaba cerca la hora de ir a clases.
Todo tiene su tiempo
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