Salmo 6 nos recuerda que la Fe no siempre grita... a veces gime. Y esa lágrima solitaria en la noche, puede ser la oración más poderosa que jamás hayas hecho. Así que si hoy entrega tus lágrimas, porque hay puertas en el cielo que solo ellas pueden abrir… y detrás de esas puertas, te espera el abrazo y la bondad de Dios. // Escrito por Mercy Cosme
Cuando las lágrimas hablan más fuerte que las palabras
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