Quizás hoy te sientes katan: invisible, débil, sin voz. Pero en las manos de Dios, el katan siempre se convierte en gadol. La semilla que nadie mira… se vuelve árbol que da sombra y vida. No menosprecies lo pequeño que Dios ha puesto en tu vida. ¡Porque lo que hoy parece semilla despreciada, mañana puede ser árbol eterno en Su Reino! Escrito por Mercy Cosme
El Reino de los Cielos es como una semilla de mostaza
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