Tal vez la tormenta que enfrentas hoy parece imposible de soportar. No huyas. Abre las alas de la fe. El mismo viento que amenaza con destruirte puede ser el que te eleve a un lugar más alto en Dios. Recuerda: Las águilas no crecen en la calma, sino en las tormentas. Escrito por Mercy Cosme
El Águila y la Fe
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