La oración no es sólo un deber, es un privilegio. Es hablar con Dios de todo: lo grande y lo pequeño, lo alegre y lo doloroso. Él desea escucharnos, no sólo cuando algo sale mal, sino en cada momento del día. // Escrito por Luciano Goicochea
La oración, nuestro oxígeno espiritual y fuente de paz
Agregar a favoritos