No pierdas el tiempo pensando que esta tentación es pequeña o fácil de controlar. Recuerda, es en nuestros momentos más débiles que caemos en ellas. Además, así como dice el dicho, «Es mejor decir, ¡Aquí corrió que, aquí murió!», es mejor perder el manto en la huida, que perder tu carácter, tu integridad y hasta tu testimonio de vida en Cristo Jesús. // Escrito por Luciano Goicochea
No hay tentación pequeña
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