Se explica la distorsión cognitiva de pensar en blanco y negro y la sobregeneralización, donde todo se ve como “siempre”, “nunca” o “todo está mal”. Señala cómo estos pensamientos afectan la paz, generan ansiedad y exageran los problemas en la familia, la iglesia o el trabajo. Desde la fe y la terapia cognitivo-conductual, invita a reestructurar estos pensamientos, pausar, reflexionar y adoptar una visión más equilibrada y sabia, recordando que Dios trabaja por procesos y no en extremos.
Los pensamientos 3
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