Hemos visto cuán necesario es cultivar relaciones saludables, fomentar alegría en nuestros hogares y aprender a vernos unas a otras como compañeras que avanzan juntas en la carrera de la fe. Hoy queremos animarte con una historia que nos recuerda que, aun en medio de la imperfección y los tropiezos, el evangelio sigue siendo transmitido a la próxima generación. Únete a nosotras en Aviva Nuestros Corazones.
Mentoría auténtica, Día 4
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