En este episodio exploramos una verdad que transforma la maternidad desde su raíz: no fuimos llamadas a ser perfectas, sino a depender de Cristo cada día. Juntas recordamos cómo el evangelio redefine nuestras expectativas, nos sostiene en medio del cansancio y nos da esperanza cuando fallamos. Descubrimos que, aun en nuestras debilidades, Dios está obrando para Su gloria en el hogar.
Cuando fallas, Cristo permanece (Juan 15:5)
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