Todos enfrentamos tentaciones… pero ¡ojo! Ser tentado no es lo mismo que pecar. Dios conoce nuestras luchas y siempre nos da una salida (1 Corintios 10:13). Acompáñanos para reflexionar sobre cómo, al orar, reconocemos nuestra dependencia de nuestro Padre Celestial y encontramos en Él la fuerza para vencer el mal y vivir en la Luz de Su Divina Gracia. // Escrito por Luciano Goicochea
Cuando la tentación llega, Dios abre un camino
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