Si creemos que nuestra aceptación ante de Dios depende de nuestro desempeño, el enemigo siempre encontrará motivos para acusarnos. Pero cuando entendemos que somos justificados por la gracia de Cristo, dejamos de obedecer por miedo y comenzamos a obedecer por amor. Ora para recordar que tu identidad no depende de tus acciones, sino de lo que Jesús hizo por ti.. Porque la obediencia no es el camino para obtener el amor de Dios; es la respuesta de un corazón que ya fue amado. // Escrito por Mercy Cosme
Cuando la obediencia deja de ser una carga
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