Hoy te invito a examinar tu corazón. Durante mucho tiempo pensé que era normal vivir triste o sentirme sola, hasta que Dios me mostró que, en Cristo, no somos víctimas ni huérfanos, sino hijos profundamente amados y completos en Él. Recuerda: cada batalla emocional que decides enfrentar y vencer no solo transforma tu vida, sino también la de tus hijos. Ellos heredarán más de lo que ven en ti que de lo que les dices. // Escrito por Mercy Cosme
No todo lo que sientes debe gobernar tu vida
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