El deseo, especialmente el deseo sexual, puede atraernos a hacer cosas que sabemos que son equivocadas. Nuestros corazones pueden alejarse de Dios a menos que tomemos medidas para evitarlo.
El poder seductor del deseo 2
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El deseo, especialmente el deseo sexual, puede atraernos a hacer cosas que sabemos que son equivocadas. Nuestros corazones pueden alejarse de Dios a menos que tomemos medidas para evitarlo.