No nos cansemos de hacer el bien

Dios no puede ser burlado, aquello que sembramos, cosecharemos. En su momento cosecharemos la semilla del bien.

La ley de Cristo

Debemos aprender la diferencia entre vivir por la ley y vivir con el espíritu, y así, aprender la santificación práctica por el espíritu.

Andar en el Espíritu

Andar en el Espíritu es la norma. Nos ayuda desde llevar la monotonía del día hasta las experiencias maravillosas. Si está viviendo bajo el Espíritu darás el fruto del Espíritu. Ningún creyente puede vivir la vida cristiana por símismo, permitimos que el Espíritu la viva a través de nosotros.

Su sacrificio nos libra

El apóstol nos explica que debemos concentrarnos en el sacrificio hecho por el Señor Jesucristo, para librarnos de este mundo malvado. Su sacrificio nos ha librado de la esclavitud.

La gracia

En esta sección de la carta a los Gálatas, el apóstol trata de la Santificación por medio del Espíritu, bajo el principio de la Gracia.

El sacrifio de la cruz

Pablo nos explica que debemos librarnos de la sujeción a los legalismos que nos impiden concentrarnos en el sacrificio de la Cruz.

Una nueva naturaleza

Pablo nos comenta que Dios nos ha dado una nueva naturaleza a partir del Espíritu Santo, porque el pecador no puede cumplir con las normas de Dios. No hay ninguna inclinación al bien en el hombre pecador.

La vida cristiana

Dios quiere que nos libremos de toda sujeción al legalismo, porque la vida cristiana ha de estar centrada en Jesucristo y en los recursos que Él nos ha provisto, por la obra del Espíritu Santo.

La ley y la gracia

Para explicar la diferencia entre seguir la Ley o vivir bajo la gracia, Pablo usa la historia de los dos hijos de Abraham: el primero nació esclavo, nació por decisión humana, el otro, el libre, nació por milagro, para cumplir la promesa de Dios.

El evangelio de salvación

En este pasaje entendemos que el Evangelio de Salvación tiene dos propósitos: Rescatar a los que se encontraban bajo la ley, y recibir a través del Espíritu, la experiencia de vivir como hijos adultos de Dios.

La ley de Moises no salva

Pablo nos deja en claro que la Ley mosaica no puede salvar porque Dios ha rehusado aceptar las obras del ser humano para conceder la salvación.