Deuteronomio Introducción, 1:3
Moisés escribió el libro de Deuteronomio. Moisés, fue un hombre que conoció a Dios, y con el cual Dios habló cara a cara. Los hijos de Israel vieron las obras de Dios, pero no le conocían a Él. Moisés sí conoció Sus propósitos. “Sus caminos notificó a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras” nos dice el Salmo 103:7.
Juan 21:15-17
En nuestro programa de hoy vemos como nuestro Señor tomó a Simón Pedro y llamó a Su servicio a este discípulo inseguro y que había fallado. Aprendemos una lección de suma importancia en esta entrevista. El amor al Salvador es el requisito previo del servicio cristiano.
Juan 20:24-21:14
Continuamos estudiando hoy el capítulo 20 del evangelio según SanJuan, y comenzaremos considerando la aparición de Jesús a Tomas.
Juan 20:3-23
Continuamos considerando hoy la resurrección del Señor Jesucristo, talcomo se encuentra narrada aquí en el capítulo 20 del Evangelio según SanJuan.
Juan 19:17-20:2
Veremos hoy que Juan no nos dio una descripción minuciosa de la crucifixión. Hizo mención del lugar y dio muy pocos detalles...
Juan 18:29-19:16
Hoy observemos, entre otras cosas, la frase “Mi reino no es de este mundo.”
Juan 18:6-28
Observemos hoy la dignidad de Cristo. El estaba realmente en control de toda la situación. Aun les dijo a quién debían arrestar, y a quién no. Estaba la profecía deque el Pastor sería quitado y las ovejas dispersadas; y Jesús había dicho queno había perdido a ninguna.
Juan 17:7-18:5
Continuamos hoy considerando la oración de Jesús, aquí en el capítulo17 del evangelio según San Juan y decíamos en nuestro programa anterior,que es maravilloso poder escuchar esta oración y saber que Jesús está a ladiestra del Padre, hablándole al Padre en cuanto a nosotros.
Juan 17:1-6
Continuamos nuestro estudio en el evangelio según San Juan y llegamoshoy al capítulo 17. Hemos llegado pues, a uno de los capítulos más extraordinarios en toda la Biblia. Es la oración más larga que encontramos en las Sagradas Escrituras.
Juan 16:8-33
El Espíritu de Dios, quiere producir evidencia en el corazón suyo y en el corazón mío, para traernos a esa convicción, y a una actitud de tomar una decisión.