El pulpo abrazo

Pedrito regresó al bosque después de uno de sus viajes y saludo a sus amiguitos; a cada uno le dio un abrazo, a veces, daba varios abrazos a la vez, por tener varios tentáculos. A todos sus amiguitos les gustó tanto esos abrazos que en sus casas hablaban del “pulpo abrazo”

Busquemos la paz

Un día, algunos de los amiguitos del bosque estaban discutiendo por un problema que había surgido, la vaca Pinchi los retó a descubrir la paz que estaba por allí, escondida o ahuyentada. Todos salieron a buscarla y al final descubrieron en donde hallarla

La colmena de la alegria

Los amiguitos del bosque descubrieron una colmena y decidieron averiguar cómo viven y trabajan las abejas y así aprendieron cosas muy valiosas para vivir en su comunidad

Recordando a Zaqueo

Algunos amiguitos del bosque se encontraron para jugar y descubrieron que un nuevo amiguito, Pipo la ardilla, estaba arriba en un árbol, desde allí los veía pasar y luego se escondía. Le contaron al sabio búho y él les recordó la historia bíblica de zaqueo que subió a un árbol para ver a Jesús.

Siempre amigos

Uno de los amiguitos del bosque, el pájaro Dani, está triste porque su mejor amigo se mudó, se fue para otro bosque y ya no se van a encontrar para jugar. Entonces, los amiguitos del bosque tratan de ayudarlo para superar esa separación. Al final el pájaro Dani descubre que sus viejos amigos son muy especiales también

El pajaro libro

Algunos amiguitos del bosque vieron un extraño pájaro, con apariencia de un libro abierto, que volaba cerca del bosque. El pájaro–libro llegó al bosque y el sabio búho notó que tenía un escrito en sus alas. Se le acercó y leyó en sus páginas un mensaje dirigido a toda la comunidad del bosque. El pájaro–libro se marchó y el búho les recordó a todos sus palabras

La gran tentacion

Justicia divina

El buen consejo

La asamblea de las herramientas

Las herramientas se reunieron un día muy disgustadas porque a cada una de ellas le molestaban los defectos de los demás; pero, cuando estaban en plena reunión llegó el carpintero y utilizando las cualidades de cada una de ellas diseñó un hermoso mueble. Entonces, ellos aprendieron a valorar las cualidades de los demás y a trabajar como un equipo, aceptando sus diferencias.

El cocuyo que queria brillar como las estrellas

Un cocuyo muy pequeño siempre soñó alumbrar a todos, como una estrella y un día decidió irse al cielo para cumplir su sueño. Cuando subió a un árbol muy grande se llevó una profunda decepción porque el cielo estaba muy lejos. Pero, de pronto, todo cambió porque un pichón de azulejo que vivía en ese árbol lo confundió con una estrella que había ido a darle su luz a él y a su mamá. Ese día el cocuyo comprendió que se podía dar luz a todos los que estaban cerca de él, que no era necesario ir hasta el cielo para dar luz.