Donde abundó el pecado 1
La Ley revela nuestro pecado, pero no ofrece salvación. A través de la cruz, Cristo cumplió lo que la Ley exigía, transformando la muerte en vida por el Espíritu Santo.
Fe más nada 4
La justificación por la fe en Cristo, a través de Su sacrificio y sangre derramada, es el fundamento de nuestra salvación y esperanza eterna, transformando nuestras vidas y revelando el amor de Dios.
Fe más nada 3
La salvación se obtiene únicamente por fe, no por obras. Solo al reconocer nuestra condición de perdidos y confiar en Cristo, somos justificados y transformados por la gracia de Dios.
Fe más nada 2
Este es el mensaje transformador del Evangelio: la salvación no depende de nuestras obras, sino de la obra redentora de Cristo, recibida por fe.
Fe más nada 1
Descubre cómo la resurrección de Cristo nos garantiza perdón, justificación y esperanza eterna. La fe en Su obra completa es la clave para la vida nueva.
Confirmando las promesas 4
El apóstol Pedro sabía que Cristo cumplía todas las promesas que Dios había hecho a la Nación de Israel respecto a un Rey y un Reino venideros, y que sería un Redentor además de Mesías.
Confirmando las promesas 3
Hace mucho tiempo, en la eternidad pasada, Dios trazó el plan para todo lo concerniente a la creación, para todo lo concerniente a la raza humana. Sabiendo que caerían en el pecado, sabiendo que necesitarían un Redentor.
Confirmando las promesas 2
Continuamos hilvanando toda la revelación bíblica mientras confirmamos las promesas que Dios ha dado sobre Quién es el Hijo y cuáles son sus propósitos eternos para usted, para mí, para toda la humanidad.
Confirmando las promesas 1
¿Por qué Cristo Vino? Vino a cumplir todas esas promesas relativas a sí mismo. ¿Quién es Él? ¿Quién es este Jesús de Nazaret? No es sólo el hijo de un carpintero. Es el Mesías. Es el Redentor. Él va a ser el Rey de Reyes y Señor de Señores. ¡Él es Dios!
Dividiendo Rectamente La Palabra 4
Hallamos en la Escritura que Jesús envió a los Doce a la Nación de Israel, bajo las promesas del pacto. Cuando Israel finalmente rechazó todo lo concerniente a esas promesas del pacto, Dios levantó al Apóstol Pablo, designándolo como el Apóstol de los Gentiles (Romanos 11:13) y en un papel completamente opuesto al de los Doce.