A diferencia de la gente, el conocimiento y la sabiduría de Dios no tienen límites. Por lo tanto, si queremos vivir bien, podemos pedir a Dios que nos dirija. Dios, que es Espíritu, nuestro creador y nuestra fuente de fortaleza espiritual nos guiará, si le damos el control de nuestras vidas.
Dios que todo lo sabe
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