La Palabra de Dios dice: “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16) Bienvenido a "La historia desde adentro". La muerte de Jesús se acercaba cada día más. El sitio donde tendría lugar era Jerusalén, y Él se dirigía hacia allí con sus discípulos. Aunque Jesús había advertido claramente a sus discípulos de su inminente destino, ellos no entendían lo que les esperaba en Jerusalén. Las palabras de los profetas estaban a punto de cumplirse, pero no como los discípulos tenían en mente. Cuando Jesús les habló del horrible sufrimiento que iba a padecer, fue como si no le hubieran escuchado. Escucha cómo se desarrolla la historia "Dos ciegos reciben la vista".
Dos ciegos reciben la vista
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