Salto de Fe
Hoy es un buen día para soltar y empezar de nuevo
En este devocional reflexionaremos sobre cómo, en medio del cansancio, el miedo o la pérdida, Dios se acerca con amor para ofrecernos Su consuelo perfecto. Recordándonos que nunca estamos solos y que siempre podemos contar con su ayuda. // Escrito por Luciano Goicochea
El silencio
En medio del ruido, Dios nos encuentra en la quietud. Él no compite con nuestro caos; nos espera en el descanso. Y allí, cuando dejamos de luchar, nos recuerda que no estamos solos. Así que detente (quédate quieto) Dios está presente. Y aun en el silencio, Dios pelea por ti. // Escrito por Mercy Cosme
Lo que fue, fue… ahora vive lo que Dios preparó para ti
En Eclesiastés 3:1 recordamos que todo tiene su tiempo y que Dios, con Su perfecta sabiduría, nos enseña a agradecer el pasado sin quedarnos atrapados en él. Cada día es una nueva oportunidad para experimentar Su gracia y Su renovación constante. Agradece lo que fue, abraza lo que es y confía en lo que viene. // Escrito por Luciano Goicochea
La obediencia abre el camino hacia la libertad
Jesús dijo: “Vengan a mí todos los que están cansados y cargados, y yo los haré descansar.” Eso incluye las cargas financieras. Hoy Dios te pide orden y Él te dará sabiduría y confianza. Paso a paso. Día a día. Porque la libertad financiera también es parte de Su voluntad. La deuda no define tu valor, ni tu futuro. Con Dios, la esclavitud no es el final y la obediencia abre el camino hacia la libertad. Escrito por Mercy Cosme
El poder de una oración clara, sencilla y directa
Después llegaron a Jericó y mientras Jesús y sus discípulos salían de la ciudad, una gran multitud los siguió. Un mendigo ciego llamado Bartimeo (hijo de Timeo) estaba sentado junto al camino. Cuando Bartimeo oyó que Jesús de Nazaret estaba cerca, comenzó a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!». «¡Cállate!», muchos le gritaban, pero él gritó aún más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!». Cuando Jesús lo oyó, se detuvo y dijo: «Díganle que se acerque». Así que llamaron al ciego. «Anímate—le dijeron—. ¡Vamos, él te llama!». Bartimeo echó a un lado su abrigo, se levantó de un salto y se acercó a Jesús. —¿Qué quieres que haga por ti? —preguntó Jesús. —Mi Rabí—dijo el hombre ciego—, ¡quiero ver! Y Jesús le dijo: Puedes irte, pues tu fe te ha sanado. Al instante el hombre pudo ver y siguió a Jesús por el camino. Escrito por Luciano Goicochea
Persiguiendo lo nuevo
Dios no nos llama a perseguir lo nuevo, nos llama a volver a Él. Porque solo cuando Cristo es el centro, los círculos se rompen y el camino se endereza. Tal vez hoy no necesitas algo nuevo… necesitas un corazón rendido, porque cuando Dios es el inicio, la vida deja de dar vueltas y comienza a avanzar con propósito. Escrito por Mercy Cosme
Que tus decisiones reflejen el Amor de Dios
Jesús decidió acercarse a los que más le necesitaban, y en Mateo 9:12-13 nos muestra que su amor alcanza a los pecadores, para sanar y restaurar vidas. Así también, cada decisión que tomamos puede acercarnos a su misericordia y reflejar su ternura en lo que hacemos y decimos. Acompáñanos a meditar juntos en cómo, día a día, podemos elegir caminos que nos acerquen más al corazón de Cristo y a su amor compasivo por las personas. Escrito por Luciano Goicochea
Un corazón que oye
Tal vez hoy no necesitamos pedir más conocimiento, sino orar como Salomón: “Dame un corazón que te oiga.” Porque cuando obedecemos, lo demás siempre llega por añadidura. Escrito por Mercy Cosme
De la abundancia del corazón habla la boca
Te invitamos a escuchar nuestro devocional de hoy, en donde reflexionamos sobre el increíble poder de nuestras palabras: herramientas capaces de edificar, consolar y guiar; pero también de herir si no se usan con sabiduría. A la luz del Salmo 53, recordamos que lo que decimos revela el estado de nuestro corazón, y que Dios nos llama a hablar con amor, verdad y propósito. Acompáñanos y unidos en oración pidamos a Dios que nuestras palabras reflejen la luz de Cristo y conduzcan a otros hacia la vida eterna que Él nos ofrece. Escrito por Luciano Goicochea
El Grano de mostaza
Cuando el Reino de Dios entra en una vida, en una familia, en una comunidad… nada queda igual. Tal vez el Reino ya está sembrado en ti. La pregunta es: ¿lo estás dejando crecer? Porque cuando Dios siembra Reino… todo el campo termina hablando de Él. Escrito por Mercy Cosme