El contexto del Sermón del Monte

El Sermón del Monte es la esencia de la enseñanza de Jesús y de su capacitación para sus seguidores, para que pudieran ir al mundo con su mensaje y su fuerza. Aprendemos el que tal vez sea el pasaje más conocido y más malentendido de toda la Biblia. Jesús invita a algunos de sus seguidores a ser parte de su solución para todos los problemas de la h…Leer más

El contenido del Sermón del Monte

Jesús predicó este sermón fundamental en la cima de un monte de Galilea, cuando desafió a las personas que decían ser sus discípulos a colocarse estratégicamente entre el amor de Dios y el dolor de las personas que sufren en el mundo. Desafió a sus discípulos a asociarse con Él y a ser canales de su amor. Jesús comienza por enseñar a sus discípulos ocho actitudes, denominadas “bienaventuranzas”. La primera es “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.”

Ministros de consolación y la receta para el reposo

Los discípulos deben aprender lo que significa llorar y ser mansos. Los creyentes a veces piensan que está mal mostrar señales de tristeza. Dios quiere usar nuestra tristeza para ayudarnos a hacer las preguntas correctas, a buscar las respuestas de Dios y a ayudarnos a aceptar la bendición que Él brinda. La Biblia describe a Moisés como un varón muy manso, más que todos los hombres de la tierra. La mansedumbre es poder bajo control, entregado al control del Amo. Un discípulo manso se disciplina para vivir bajo el yugo del Padre.

Justicia excepcional

¿Qué significa realmente “bienaventurados los mansos”? Esto nos llevará a tener hambre y sed de justicia, y a desear saber lo que está bien. Lo que uno hace y cómo actúa es importante para Dios. Estamos llamados a hacer lo correcto, y no solo lo conveniente. Vemos un patrón en las bienaventuranzas: vienen de a pares. Lloramos mientras aprendemos a ser pobres en espíritu, y cuando nos volvemos mansos, tendremos hambre y sed de justicia. La promesa es que seremos llenados completamente.

Canales de amor catarsis del corazón

“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios”. La palabra “misericordia” significa 'amor incondicional'. Esta es la clase de amor por los demás que los discípulos deben tener para ser canales del amor de Dios. Cuando somos misericordiosos, nuestros motivos son cuestionados frecuentemente, porque el amor incondicional es difícil de entender, especialmente para personas que nunca lo han visto antes. Cuando amamos incondicionalmente, como Dios nos ama a nosotros, nuestros motivos son puros.

Bienaventurados los puros de corazón y los ministros de reconciliación

Bienaventurados los de limpio corazón. ¿Cómo lo aplicamos a nuestras vidas? Y la séptima bienaventuranza ("Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios") habla de la misión de quienes forman parte de la solución de Dios. Si hemos sido reconciliados con Dios -puestos en una buena relación con Él-, Él nos quiere usar para ayudar a que otros se reconcilien con Él. También nos ayudará a encontrar reconciliación en nuestras propias relaciones, y nos usará para ayudar a que los demás encuentren reconciliación en sus relaciones.

Pacificadores perseguidos

“Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos”. Hay una razón por la que la bienaventuranza acerca de los pacificadores es seguida por la bienaventuranza acerca de la persecución. Los que se convierten en ministros de la reconciliación frecuentemente sufren, y aun pierden sus vidas, porque se han identificado con Jesucristo. El verdadero discípulo, que es como Jesús y tiene las “actitudes hermosas”, confronta a las personas con un modelo de lo que deberían ser, y a menudo sufre por causa de Jesús.

Promesas y el carácter y la cultura

Analice cuidadosamente las promesas de las ocho bienaventuranzas. Muchos consideran que estas actitudes hermosas son el Sermón del Monte, la esencia de la enseñanza que Jesús dio allí, y que el resto de los capítulos cinco, seis y siete de Mateo es simplemente la aplicación de esa enseñanza. Las primeras cuatro son las actitudes de “venir”; las segundas cuatro, las actitudes de “ir”. Y todas las actitudes bienaventuradas están acompañadas de promesas bienaventuradas.

La ley de Dios y las vidas de los hombres

Muchas personas piensan que Jesús contradijo el Antiguo Testamento, pero Él solo estaba confrontando la enseñanza de los líderes religiosos. Decía a sus discípulos: “Todo lo que yo les enseño está en la Palabra de Dios, pero lo que yo les enseño está en conflicto directo con lo que sus líderes religiosos les han estado enseñando”. Jesús explicó la diferencia entre la letra de la ley y el espíritu de la ley. Enseñó que la Ley debía ser algo interno, y no meramente externo.

La ley de Dios y tu hermano

Los verdaderos discípulos no podrán ocultar el hecho de que lo son, y Jesús los usa para revolucionar la cultura. Sus seguidores son como una ciudad asentada sobre un monte o una vela en un candelabro. Los cristianos son la única fuente de luz para multitudes que viven en la oscuridad. Si sus discípulos no cumplen su papel de sal y luz, no queda nadie más para cumplirlo. Los discípulos son enviados al mundo como la solución de Dios para que brillen y todos los vean.

La ley de Dios: tu adversario y las mujeres

Vivimos en un mundo competitivo. La enseñanza de Jesús es clara en cuanto a cómo debemos relacionarnos con nuestros “competidores” o adversarios. Los discípulos que son pacificadores no tratan de ajustar cuentas con sus enemigos. Jesús enseñó cómo debemos relacionarnos con el sexo opuesto. Si realmente queremos ser parte de la solución, como sal y luz, debemos aprender a controlar nuestros deseos sexuales. Jesús enseñó que sus discípulos debían tener sus actitudes a fin de ser parte de su solución.